Profesores catalanes entregan al Secretario de Universidades de la Generalitat una propuesta de reforma legal para poner fin a la instrumentalización política de los campus

3 de Marzo de 2020

El colectivo de profesores catalanes Universitaris per la Convivència (UpC) se ha reunido esta tarde con el Secretario de Universidades de la Generalitat Francesc Xavier Grau. Asistieron a la reunión, en nombre del colectivo, los profesores Ricardo García Manrique (Universidad de Barcelona), Isabel Fernández Alonso (Universidad Autónoma de Barcelona) y Ricardo Gómez Val (Universidad Politécnica de Cataluña).

UpC ha entregado a Grau una propuesta de reforma de la Ley de Universidades de Cataluña consistente en añadir un apartado relativo a los principios informadores (art. 4), orientado a garantizar la neutralidad política de los órganos de gobierno de las universidades y a proteger la libertad ideológica de todos sus miembros:

“j) Todos los órganos de gobierno de las Universidades públicas, colegiados y personales, sirven con objetividad a los intereses generales, de conformidad con los principios de neutralidad y eficacia que rigen la actividad de las Administraciones públicas, y con pleno respeto institucional a los valores superiores del ordenamiento jurídico: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”.

UpC promovió una réplica contundente, que llegó a contar con más de 1200 firmas, al manifiesto nacionalista aprobado por los claustros de todas las universidades públicas de Cataluña el pasado otoño, a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo que condenó a diversos líderes separatistas:  http://universitarisperlaconvivencia.org/wp-content/uploads/2019/10/Carta-abierta-a-los-rectores-de-las-universidades-p%C3%BAblicas-de-Catalu%C3%B1a-En-defensa-de-la-libertad-ideol%C3%B3gica.pdf

Este colectivo sostiene que los órganos de gobierno de las universidades carecen de legitimidad para pronunciarse en nombre de todos sus miembros sobre la situación política de Cataluña. Esto es debido a que en absoluto han sido elegidos por sus planteamientos ideológicos sobre esta cuestión. Además, UpC subraya que las administraciones no tienen libertad de expresión, al ser este un derecho que corresponde exclusivamente a las personas, y defiende que las universidades deben ser foros de encuentro entre las diferentes sensibilidades. Tomar partido en una cuestión tan controvertida constituye, a su parecer, una profunda irresponsabilidad que solo contribuye a tensionar aún más a la sociedad.

En la reunión, los representantes de UpC han transmitido al Secretario de Universidades su malestar por el hecho de que el Presidente Torra hubiese recibido el 7 de noviembre, en plena campaña electoral, a un grupo de claustrales independentistas que, arrogándose indebidamente la representación de las universidades, le hicieron entrega, convocando a los medios, de unos manifiestos que este colectivo considera incompatibles con un entorno académico riguroso y respetuoso con la diversidad.

Asimismo, le han pedido que adopte las medidas necesarias para eliminar la simbología partidista de espacios públicos comunes (en particular las plazas del 1 de octubre que existen en varios campus), para que no se vuelvan a modificar los sistemas de evaluación con criterios políticos y, sobre todo, para que cesen las agresiones ideológicas a estudiantes constitucionalistas, así como cualquier acto vandálico como pintadas sectarias, rotura de cristaleras, ocupación de entidades bancarias, etc.

UpC había solicitado esta entrevista a Torra al ver que este (al igual que Torrent) había recibido a diversos claustrales nacionalistas. El objetivo era transmitirle el sentir de otros muchos miembros de la comunidad universitaria catalana que, al margen de su ideología, consideran que las universidades no han de ser instrumentalizadas por el poder. El colectivo lamenta que el Presidente de la Generalitat no haya encontrado tiempo para reunirse con ellos, como tampoco lo ha encontrado el Presidente del Parlament, que ni siquiera ha respondido a su petición. Por el contrario, agradece al Secretario de Universidades su buena disposición para escuchar sus peticiones. Grau, pese a no compartir otras demandas, sí que ha coincidido con UpC en el rechazo a cualquier forma de violencia en los campus.

UpC, que también solicitará una entrevista al nuevo Ministro de Universidades, realizará, el próximo 25 de marzo, un acto en la Universidad Politécnica de Cataluña con el que pretende fomentar el debate sobre la libertad ideológica en los campus catalanes.

Universitaris per la Convivència pide amparo al Defensor del Pueblo ante la instrumentalización nacionalista de las universidades catalanas

Una delegación de Universitaris per la Convivència (UpC), intregrada por Ricardo García Manrique, Chantal Moll de Alba e Isabel Fernández Alonso, se ha reunido hoy jueves con el Defensor del Pueblo para trasladarle, en nombre de este colectivo de profesores catalanes, una queja en la que se denuncia la vulneración sistemática de los derechos fundamentales a la libertad ideológica y a la educación por parte de las universidades públicas catalanas.

El detonante de esta queja son los manifiestos (casi uniformes) de un evidente contenido político, absolutamente alineado con las tesis de los partidos separatistas, aprobados por los claustros de todas las universidades públicas catalanas nada más conocerse la sentencia del procés.

Estos manifiestos fueron replicados de forma inmediata, el 29 de octubre, en una carta abierta a los rectores, promovida por UpC y Foro de Profesores y suscrita, en solo tres días, por más de 800 docentes e investigadores españoles: http://universitarisperlaconvivencia.org/wp-content/uploads/2019/10/Carta-abierta-a-los-rectores-de-las-universidades-p%C3%BAblicas-de-Catalu%C3%B1a-En-defensa-de-la-libertad-ideol%C3%B3gica.pdf. En la carta se solicitaba la retirada inmediata de estos manifiestos, alegando, entre otras razones, que los claustros en modo alguno han sido elegidos con criterios políticos y carecen, por tanto, de legitimidad para pronunciarse en nombre de toda la comunidad universitaria.

UpC ha pedido al Defensor del Pueblo que requiera a las universidades públicas catalanas para que efectivamente retiren los manifiestos. Los argumentos esgrimidos para ello son los siguientes:

1.- Que la libertad ideológica, protegida por nuestra Constitución en su artículo 16, es un derecho individual e inalienable y que, por tanto, resulta vulnerado cuando alguien declara creencias ideológicas en nuestro nombre. Eso es lo que hace la Universidad cuando aprueba este tipo de manifiestos, asumiendo una posición política colectiva que suplanta la libertad ideológica de alumnos, profesores y personal administrativo. La Universidad es una institución pública que debe carecer de ideología propia. Para garantizar la libertad académica y la expresión y debate libres de todas las ideas, ha de permanecer neutral.

2.- Que el derecho a la educación de nuestros estudiantes, tal como lo configura el art. 27.2 de la Constitución, resulta vulnerado cuando la Universidad asume institucionalmente una posición ideológica contraria a los principios democráticos de convivencia y a los demás derechos fundamentales. Es el caso del manifiesto unitario suscrito por las universidades catalanas, que desprecia los ideales del estado de derecho, el imperio de la ley, la unidad de la ciudadanía y el derecho fundamental a la libertad ideológica.

La delegación de UpC también explicó al Defensor del Pueblo que, el pasado 7 de noviembre, un grupo de claustrales de las universidades públicas catalanas, arrogándose indebidamente la representación de los claustros, entregó los referidos manifiestos al Presidente Torra en un acto público en el Palacio de la Generalitat, que también fue replicado con contundencia por UpC, al entender que de este modo se ahondaba aún más, y en pleno periodo electoral, en la instrumentalización de las universidades por parte del nacionalismo: http://universitarisperlaconvivencia.org/universitaris-per-la-convivencia-exige-al-gobierno-catalan-que-deje-de-instrumentalizar-politicamente-las-universidades/

UpC da pleno apoyo y participará activamente esta noche en Barcelona en el acto “Tú, que crees en unas universidades de todos”, organizado por la asociación estudiantil S’ha Acabat. Varios profesores del colectivo incidirán en la vulneración de derechos que implica la aprobación de estos manifiestos y mostrarán su rotunda condena a cualquier forma de violencia en los campus universitarios, así como a la modificación de los criterios de evaluación por motivos políticos.

Universitaris per la Convivència exige al Gobierno catalán que deje de instrumentalizar políticamente las universidades

7 de noviembre de 2019

Conocido el encuentro del Presidente Torra con claustrales que le han entregado los manifiestos, de contenido prácticamente uniforme, aprobados de manera casi simultánea por todas las universidades públicas catalanas, los profesores integrantes del colectivo Universitaris per la Convivència expresamos nuestro más contundente rechazo a lo que constituye un acto de instrumentalización política de las universidades sin precedentes en nuestra democracia.

Como académicos, además de considerar inasumible el contenido y el tono de estos manifiestos, recordamos que los miembros de los claustros de nuestras universidades no han sido elegidos por sus ideas políticas, por lo que carecen por completo de legitimidad para expresarse en nombre de toda la comunidad universitaria. 

Por tanto, lo que han hecho hoy los claustrales que se han acercado al Palau de la Generalitat ha sido ahondar aún más en lo que constituye una evidente vulneración de nuestra libertad ideológica al tratar de apropiarse de manera torticera de nuestro pensamiento.

La entrega pública de los manifiestos al Presidente de la Generalitat no hace más que ratificar que nos encontramos ante una operación claramente orquestada desde el poder para generar una sensación de pensamiento único inasumible desde una óptica intelectual mínimamente seria.

Los manifiestos respaldan cuando no reproducen el discurso nacionalista con respecto a la situación política que vivimos, por lo que consideramos inaudito que, además, este acto haya tenido lugar en plena campaña electoral.

Finalmente, queremos complementar las palabras de la miembro del Claustro de la UB que destacó los elevados porcentajes con que fueron aprobados estos manifiestos. Por poner el ejemplo de su Universidad, hacemos notar que el 90% de síes se ha calculado sobre el porcentaje de asistentes: únicamente 124 de un total 300 claustrales. Un dato que un observador neutral y riguroso no puede obviar y que se observa en otras universidades.

Ante la gravedad de todos estos hechos, Universitaris per la Convivència ha elevado una queja ante el Defensor del Pueblo y está valorando qué acciones legales se podrían emprender.

¡¡Más de 800 firmantes!!

Carta abierta a los rectores de las universidades públicas de Cataluña: En defensa de la libertad ideológica

Los abajo firmantes, profesores universitarios de diferentes disciplinas, hemos observado con estupor que los claustros de todas las universidades públicas catalanas han votado y aprobado esta semana manifiestos casi idénticos en los que se reclama el derecho de autodeterminación y la libertad de quienes denominan “presos políticos”. El texto también condena “la represión y la violencia policial” en Cataluña.

Ante este hecho, que consideramos de una extraordinaria gravedad, además de mostrar nuestro radical desacuerdo con lo que percibimos como un contenido aberrante, queremos recordar:

1.- Que los órganos de gobierno de nuestras universidades están conformados por profesores, estudiantes y personal de administración y servicios, que en modo alguno han sido elegidos por sus ideas políticas. Carecen, por tanto, de legitimidad moral para pronunciarse sobre cuestiones de orden político en nombre de las personas a las que representan.

2.- Que las administraciones educativas, en este caso las universidades, no tienen derechos sino potestades. La libertad de expresión es un derecho fundamental que corresponde exclusivamente a las personas, como apuntan claramente diversas sentencias de nuestro Tribunal Constitucional. El hecho de que una administración se exprese en nombre de todos sus miembros implica una evidente agresión a otro derecho fundamental, la libertad ideológica, protegida por el artículo 16 de la Constitución.

3.- Que, además, consideramos incompatible con la misión de la Universidad tratar de contribuir a dibujar en la esfera pública un pensamiento único sobre cualquier tema, máxime cuando se trata de asuntos que generan una fuerte controversia social.

Por todo ello, instamos a los rectores a adoptar las medidas necesarias para retirar estos manifiestos que tanto dañan la imagen de nuestras universidades y tan lesivos resultan con el derecho fundamental a la libertad ideológica de los discrepantes.

Los miembros de los claustros que realmente compartan lo que se afirma en esos manifiestos pueden suscribirlos a título individual, tal como hacemos nosotros en esta carta.

Finalmente, nos ponemos a disposición de las universidades catalanas para contribuir a un debate sereno y riguroso sobre todas las dimensiones del grave conflicto que se vive en esta comunidad.

29 de octubre de 2019

Texto completo con firmas aquí.

**************

Libertad ideológica y declaraciones institucionales

A raíz de la aparición de la sentencia del Procés, en todas las universidades catalanas se han convocado claustros extraordinarios que se están celebrando estos días. El fin principal de estos claustros es tratar de que se apruebe un manifiesto conjunto de rechazo a la sentencia, propuesto en cada caso por el grupo de claustrales que ha solicitado la sesión extraordinaria de acuerdo con lo establecido en las normas estatutarias.

El claustro extraordinario de la Universidad de Barcelona, al que pertenezco, se celebró el 21 de octubre. Antes de que comenzara el debate del manifiesto, intervine con el fin de que se retirase ese punto del orden del día, alegando en esencia que la universidad, en tanto que institución académica pública, no puede adoptar una posición ideológica determinada, puesto que al hacerlo está vulnerando el derecho individual a la libertad ideológica de todos sus miembros, esto es, un derecho fundamental establecido en el art. 16.1 de la Constitución.

Mi solicitud fue rechazada, y el manifiesto se debatió y se votó. Obtuvo 111 votos a favor, 7 en contra y 6 en blanco.

Lo que sigue es el texto de esa intervención preliminar mía. Tiene un tono y contenido algo retóricos y muy poco técnicos, porque me pareció que era lo apropiado para el momento. El lenguaje técnico-jurídico lo dejé para un recurso escrito que había presentado con antelación y que también fue rechazado por la Mesa del Claustro.

__________________________

Sr. Rector, miembros de la mesa, señores claustrales:

Lo solicité por escrito el pasado viernes y lo vuelvo a solicitar ahora: la declaración que se ha presentado ante este Claustro no puede ser considerada por este Claustro, y no lo puede ser por razones jurídicas, pero también por razones morales, que en este caso se encuentran entrelazadas con aquellas. Por eso, solicito a la mesa que retire este punto del orden del día. Mi posición es seguramente minoritaria pero no por ello menos legítima. Déjenme pues exponer esas razones, que afectan a un asunto no menor, el de la libertad individual y colectiva, el bien humano más preciado.

Hace unos meses, en este mismo Paraninfo, la Universidad de Barcelona invistió doctor honoris causa a uno de los juristas más importantes de la Europa contemporánea, el prof. Luigi Ferrajoli. Quizá no sea ocioso recordar que el prof. Ferrajoli está muy alejado de cualquier concepción conservadora del derecho, y siempre ha sostenido una posición política que bien podría denominarse “radical”, nada complaciente con los que él llama los poderes salvajes: el poder del mercado, el de las élites financieras y militares, el de las grandes potencias mundiales, el de la delincuencia organizada, el de los políticos corruptos que se ubican al margen de la ley. Un poder es salvaje precisamente por eso, porque se sitúa al margen de la ley y trata de imponerse por la fuerza; y al margen de la ley nos vamos a situar nosotros si procedemos a deliberar y aprobar la declaración que nos ocupa.

Porque la ley, nuestra ley, garantiza los derechos fundamentales, que son (nos dice Ferrajoli) “la ley del más débil”, la ley que protege al que disiente de la mayoría. Uno de esos derechos, reconocido por cualquier texto internacional de derechos humanos y por cualquier constitución, es el de la libertad ideológica, un derecho individual porque es la expresión de nuestra conciencia, y un derecho inalienable, esto es, al que no podemos renunciar y del que no podemos ser privados por nadie, tampoco por una mayoría por muy aplastante que sea.

Pero si nosotros, representantes académicos y no políticos, atribuimos a la Universidad de Barcelona una posición política controvertida, y este es el sentido de la declaración que se ha propuesto, estamos usurpando el derecho individual a la libertad ideológica de cada uno de los miembros de la Universidad, porque estamos poniendo en su boca unas ideas que muchos de ellos no comparten, o simplemente no quieren expresar, y en su derecho están. Estamos hablando en el nombre de cada uno de ellos, y no podemos, no tenemos ese derecho. Al contrario, tenemos la obligación de respetar la pluralidad que nos caracteriza; y cumplir con esa obligación, que es jurídica pero que también es moral, pasa por abstenernos de atribuir a la Universidad de Barcelona una posición ideológica unitaria, una posición que una institución pública no puede tener.

La Universidad, sr. Rector y demás miembros de la mesa, no tiene competencia para emitir declaraciones de contenido ideológico. Lo veda el principio de neutralidad, establecido por las leyes administrativas y reiterado por numerosos tribunales, y establecido también por el tribunal de la razón, ese que está instalado dentro de cada uno de nosotros. La Universidad, además, tiene que cumplir con un elemental deber de lealtad institucional, un deber que esta declaración viola con flagrancia. La Universidad, en fin, debe respetar los derechos fundamentales, esos que protegen al débil frente al fuerte, esos que constituyen el núcleo duro de la legitimidad moderna por lo menos desde el ya lejano triunfo de la Revolución Francesa.

Los proponentes de esta declaración aman la justicia, no lo dudo. Yo también la amo. Pero desde Platón, pasando por Aristóteles, por Cicerón, y por cualquiera de los grandes pensadores liberales y republicanos, llámense Locke, Rousseau, Kant, Rawls o Habermas, la justicia sólo transita por la vía del gobierno de las leyes. Hay, desde luego, una alternativa al gobierno de las leyes, que es el gobierno de los hombres, pero en ese gobierno sin leyes yace la semilla de la tiranía. No por casualidad, en tiempos modernos, sólo los totalitarismos de izquierda y de derecha, bien representados por la Alemania de Hitler, la Unión Soviética de Stalin o la España de Franco, han menospreciado el gobierno de las leyes, eso sí, siempre en el nombre de la justicia, de “su” justicia, esa que, sin leyes, se impuso por la fuerza bruta. Y nosotros, hoy, si aprobamos esa declaración, nos pondremos de este lado, del lado oscuro, del de Millán Astray en vez del de Unamuno, tanto por el hecho de aprobarla como por el contenido concreto que estaremos suscribiendo, manifiestamente contrario a los ideales ilustrados de la ciudadanía, de la separación de poderes y del imperio de la ley.

Señor rector, señores claustrales: no echemos más leña al fuego. Y no me refiero al fuego de las calles de Barcelona de estas últimas noches, que no es el peor de los fuegos. Me refiero al fuego de la confrontación que consume Cataluña desde hace ya demasiado tiempo. Contribuyamos en cambio a la concordia cívica, que es posible, que tiene que ser posible incluso entre ciudadanos que discrepan sobre lo justo, pero que confían en alcanzarlo en comunidad y sin la exclusión de nadie. La Universidad de Barcelona, primera universidad de Cataluña, puede hoy serlo también mostrando con su ejemplo cuál es el camino correcto, que pasa, y lo diré una última vez, por el escrupuloso respeto de los derechos fundamentales de sus miembros.

En el nombre de ese respeto, en el nombre de la ciudadanía y de la ley, por razones que son jurídicas pero que son también morales, solicito de la Mesa que retire este punto del orden del día. En otro caso, estará violando el derecho a la libertad ideológica de quienes integramos esta institución y rindiendo un muy flaco favor a nuestro país.

Ricardo García Manrique

21 de octubre de 2019

Comunicado de Universitaris per la Convivència. 14.10.19. Universitaris per la Convivència exige a los órganos de gobierno de las universidades públicas catalanas respeto a la libertad ideológica de sus miembros y al Estado de Derecho

 

Artículo del 19.11.18 en Crónica Global con detalles de la complicidad de las universidades catalanas con el procés

Los medios recogen nuestro Manifiesto fundacional